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Una ventana al pasado desde La Iglesuela del Cid

La visita a la Casa Aliaga ha sido considerada como una de las 25 Experiencias Turísticas de Aragón


Enviada por: Lucia - Fecha: 23-12-2017 00:04:22

Es muy posible que uno de los deseos más soñados por la sociedad, o al menos por una gran parte de personas, sea crear una máquina del tiempo. Bien sea para retroceder al pasado y cambiarlo o viajar al futuro para conocer cómo será la vida dentro de, por ejemplo, 100 años. Por el momento esto es solo una ilusión, algo utópico que, quizás, con el paso del tiempo pueda convertirse en realidad. De momento se tendrán que conformar con los libros de historia, los recuerdos y las fotografías de archivo para ?viajar al pasado?, mientras que para conocer el futuro quizás lo mejor sean los libros y las películas de ficción. De todos modos, existen otras formas de conocer cómo vivían nuestros antepasados o de tratar de imaginar qué ocurrirá en el futuro.


Precisamente en La Iglesuela del Cid existe una pequeña ventana por la que asomarse al pasado. Se trata de la Casa Aliaga, un edificio señorial cuya construcción pertenece al siglo XVI y cuyo interior teletransporta al visitante hasta el siglo XX, época en la que su propietaria vendió la casa al Ayuntamiento. «Es una visita que sorprende mucho a los turistas. Muchos de ellos dicen cuando entran que la sensación es la de entrar a cotillear en una casa en la que sus dueños han salido un momento», explica Mari Carmen Roig, guía turística de la Oficina de Turismo de La Iglesuela del Cid.

La Casa Aliaga se ha convertido en un referente de las visitas guiadas por la localidad del Maestrazgo. Dentro de la ruta interpretada por La Iglesuela, supone la guinda de un viaje por un municipio medieval en el que los turistas conocen los rincones más bellos, sorprendentes e históricos de la mano de Mari Carmen.

El último lugar que visitan es este palacio renacentista, por el momento el único en el que se puede entrar en toda La Iglesuela. «Antes los turistas siempre nos preguntaban si se podía visitar alguno de los palacios del pueblo y desde el 2007 es posible, gracias a que el Ayuntamiento compró la casa. Ahora se ha convertido en uno de los atractivos del territorio y la verdad es que es el colofón final de la visita por La Iglesuela. Es una manera de transportar al visitante hasta una época pasada y de que pueda comprender cómo era la vida entonces, además de comprobar las diferencias que existían entre la gente humilde y la gente rica del pueblo», cuenta Mari Carmen.

Por fuera la Casa Aliaga ya sorprende. Se trata de un edificio que en su época estuvo habitado por nobles y cuyo propietario fue Don José Aliaga, «un noble aragonés que tenía un palacio renacentista aquí y otro en Mirambel», que se dedicó al comercio de la lana. La arquitectura de la casa sorprende. Gobernado la parte alta del edificio se puede ver un enorme alero de madera con decoración geométrica y de vegetales que sorprende nada más verlo. «La verdad es que es impresionante. Tiene una decoración preciosa y el exterior de la casa, invita a conocer el interior del palacio», dice Mari Carmen.



Cuando el visitante se adentra en los aposentos de este palacio renacentista se encuentra con una casa paralizada en el tiempo, un palacio que guarda varios secretos. En el interior la arquitectura pertenece al siglo XVI, sin apenas cambios desde entonces, aunque la decoración pertenece al siglo XX. Mesas señoriales, lámparas que denotan poderío e incluso juguetes antiguos que se dejaron los últimos inquilinos. Pero lo que más sorprende es la escalera secreta. «Llevo a los visitantes y les pongo delante de ella. Muchos piensan que es un simple armario, pero en realidad es una escalera que servía como vía de escape para situaciones límite», cuenta Mari Carmen, quien recuerda, como anécdota, que esta casa fue la primera de todo el pueblo «en tener un baño».

La Casa Aliaga sorprende tanto a los vecinos de La Iglesuela como a los propios visitantes. En los últimos años se ha convertido en una visita digna de admirar y que incluso ha sido reconocida a nivel autonómico. El Gobierno de Aragón elige cada año 25 experiencias turísticas y este palacio renacentista ha sido uno de los elegidos para este año. El próximo 20 de diciembre se celebrará la Gala de Experiencias Turísticas de Aragón 2017 y La Iglesuela del Cid estará muy bien representada.